Para lograr un rendimiento escolar óptimo y eficaz es fundamental tener una organización y planificación del estudio.

Esta tarea se debe trabajar desde la educación primaria. Tanto desde la escuela como desde casa. Pero es a partir de la educacion secundaria y en el bachillerato cuando cobra gran importancia. De no tener unos hábitos de estudio adquiridos, al llegar a estas etapas, lo que antes eran aprobados ahora serán suspensos. Y, en algunos casos, esta es la principal causa de bajo rendimiento escolar.

Es responsabilidad tanto del alumno como de los padres que se adquieran estos habitos. El psicólogo se encargara de explicar como lograrlo y aprobar el horario que ellos establezcan. Dicho horario ha de ser individual y flexible. Es decir, cada uno tiene un ritmo de vida diferente, distintas asignaturas, distintas actividades extraescolares, distintas actividades familiares,… Por lo que dificilmente habrá dos alumnos con dos horarios iguales. Además, el horario será flexible ya que las cirscunstancias pueden cambiar. Y con ellas, la funcionalidad del horario. Lo que en una determinada epoca era posible, tal vez en otra no lo sea.

Para conseguir adquirir estos hábitos, a continuación se exponen diversas pautas a seguir.

PAUTAS PARA GESTIONARSE Y ORGANIZARSE EL TIEMPO DE ESTUDIO

ENTORNO DE TRABAJO

Antes de sentarnos a estudiar, tenemos que observar una serie de circunstancias que a simple vista pueden significar irrelevantes, pero que constituyen una influencia directa en el rendimiento. Es el entorno, aquello que tienen que ver con tu lugar de estudio y las distintas condiciones del mismo: silencio, limpieza, iluminación, disposición de los materiales, etc. Organizar adecuadamente el entorno puede influir de manera favorable en los resultados obtenidos. De lo contrario, estaremos añadiendo más dificultades a las que ‘naturalmente’ podemos encontrar en una sesión de estudio.

 

Lugar de estudio

  • Procura que sea siempre el mismo. A ser posible, que se trate de una habitación destinada exclusivamente a ello, al menos aislada del resto de estancias.
  • La mesa ha de estar limpia y despejada. Es decir, vacía de cualquier objeto que provoque nuestra distracción y con el material que vamos a necesitar al alcance de la mano. La silla debe de ser cómoda, y que permita una postura correcta.
  • Estudia con el tronco estirado y la espalda apoyada en el respaldo a una distancia de alrededor de 30 cm. del libro o los apuntes.
  • Para mantener el lugar de estudio ordenado es imprescindible que siempre que acabes de estudiar, dejes todo recogido ubicando los materiales en lugares destinados para ello.

 

Factores ambientales

  • Estudiar con música no es recomendable, a no ser que sea una tarea en la que no se necesite excesiva concentración como por ejemplo, dibujar. En este tipo de tareas, si quieres puedes escuchar música clásica.
  • Lo mismo en cuanto a la televisión, ordenador y demás aparatos electrónicos. Estos aparatos deben estar apagados o desconectados mientras estás estudiando.
  • Lo ideal es estudiar con luz natural. Si es artificial, que sea una luz blanca ubicada del lado contrario a la mano con la que escribes, y otra tenue para iluminar el resto de la estancia.
  • Temperatura adecuada: entre 17 y 20 grados. El frío te impedirá concentrarte y el exceso de calor puede adormecerte. Procura ventilar la habitación cada cierto tiempo, coincidiendo con los descansos.

 

Organización.

  • Es conveniente planificar adecuadamente la sesión de estudio. Sé realista y flexible a la hora de confeccionar el cuadro horario y riguroso cuando vayas a aplicarlo.
  • Consulta y revisa tu agenda escolar antes de empezar cada sesión de estudio, para poder realizar aquellos trabajos más importante y urgentes.
  • Antes de iniciar la sesión de estudio, revisa tu mochila para poder disponer de todos los materiales que vas a necesitar en la sesión de trabajo (libros, cuadernos, agenda, etc.)
  • Es conveniente que tengas a la vista calendario, plan de trabajo y horario.
  • Siempre se recomienda comenzar por una asignatura que te resulte fácil, para luego pasar a las más difíciles y terminar con otras también sencillas.
  • Cuando acabes de estudiar, dedica un tiempo a preparar la mochila para el día siguiente. Para ello, ten a la vista tu horario de clases.

 

Algunos consejos.

  • La actitud positiva es lo primero. Podemos tener todo preparado, pero si no queremos estudiar, resultará imposible.
  • Si hay asignaturas que se te resisten esfuérzate de un modo especial. Obtendrás tu recompensa.
  • Resérvate un ‘premio’ para el final de la sesión. No se trata de nada material, sino de concluir con el estudio de aquella materia que te resulte más agradable.
  • Dedica siempre un tiempo diario a la lectura. Te ayudará a mejorar tu capacidad de atención y te ayudará a crear un hábito lector.

NORMAS DE DESCANSO

  • Para mantener la mente despejada, hay que dormir un mínimo de ocho horas. De lo contrario, al día siguiente el cuerpo pasará factura.
  • Fija y respeta un horario para acostarte y levantarte. Todo es cuestión de hábitos.
  • La cama no debe ser excesivamente blanda ni dura.
  • Un baño de agua tibia antes de acostarse a dormir ayuda a la relajación.
  • Una cena muy abundante nos impedirá conciliar el sueño con facilidad.
  • La música sinfónica o muy suave invita a un descanso completo.
  • Llévate un libro a la cama y déjalo en tu cabecera. Léelo y verás que es mágico, que te invita a dormir. Escoge un libro de algo agradable, de algo que te guste y continua con éste agradable hábito. Si llevamos nuestros problemas a la cama seguramente el descanso no será satisfactorio. Todos los problemas que tengas en la mente se arreglarán mañana.

EJERCICIO FÍSICO

  • El ejercicio físico es fundamental para mantener una buena salud tanto física como mental.
  • El deporte ayuda a liberar el estrés y la ansiedad y además favorece la concentración.
  • Semanalmente se recomienda hacer dos o tres horas de ejercicio físico.
  • Tras la realización del ejercicio físico debes dejar pasar un tiempo antes de ponerte a estudiar (alrededor de 45 min). Por ejemplo: si salgo a correr media hora a las 19:30 h, cuando vuelvo de correr me ducho y sigo estudiando un rato hasta la hora de cenar. Lo incorrecto sería ponerse a estudiar nada mas llegar de correr.

 

 

 

 

HORARIO Y PLANIFICACIÓN

Cuántas veces has dejado tu tarea para el fin de semana; cuántas veces ha llegado el domingo por la tarde y aún lo tenías todo pendiente. Seguramente ha habido una incorrecta, o nula, planificación de tus horas de estudio. A menudo no basta solamente con la voluntad de estudiar: hay que crear hábito. Quizá el de la autodisciplina sea uno de los capítulos más difíciles de cumplir. Pero sin duda estamos ante una de las claves para obtener un rendimiento óptimo. Alumnos muy capaces han sucumbido ante la desorganización, mientras que otros a priori menos dotados han obtenido el éxito en base a una disciplinada planificación. Para organizar un horario de estudios, siempre debes de adaptarlo a tus circunstancias personales. De nada sirve un plan estricto imposible de cumplir. No obstante, la frecuencia recomendada es la siguiente: 2-3 horas/día, 5 ó 6 días a la semana.

Confecciona un horario donde dejes muy claro qué tiempo vas a dedicar a cada cosa. Compártelo con tus hermanos y tus padres. Ellos te ayudarán a respetarlo.

Los periodos de estudio serán de unos 50 minutos alternando con 10 minutos de descanso.

En las páginas siguientes te ofrecemos unas orientaciones mas precisas para que construyas tu horario, así como una plantilla en la que podrás elaborar el mismo.

 

Orientaciones para elaborar el horario

1)    Haz un repaso rápido de tu actividad diaria habitual. Cuanta las actividades que desarrollas cotidianamente y valora el tiempo que dedicas a cada una de ellas. Has de ser lo mas riguroso posible en este aspecto y tener en cuenta los detalles (tiempos que tarde en ir de la escuela a casa, periodos de descanso, comidas, lectura, etc…)

2)    Haz una valoración del tiempo que necesitas par estudiar. Normalmente se recomienda que se realicen entre 15 y 25 horas de estudio semanales, dependiendo del curso que hagas.

3)    La distribución diaria de las horas de estudios dependerá de las actividades que hagas diariamente  como de tu estado mental en los diferentes momentos del día. No es adecuado ponserse a estudiar con sueño ni nada mas comer. Además debes contemplar también unas horas de estudio durante el fin de semana (al menos 3-4 el sábado y otras tantas los domingos). Esta cantidad variará en función del curso en el que te encuentras. En los cursos superiores (3º y 4º de ESO y Bachillerato) la dedicación será mayor que en los inferiores (1º y 2º de ESO).

4)    Un buen horario debe reunir las siguientes características: ha der ser realista, tiene que ser flexible lo cual implica que cada cierto tiempo puede que te toque revisarlo, debe ser personalizado y debe estar por escrito para que no haya olvidos.

5)    Contempla tiempos de descanso. Trabaja durante 45-50 minutos y descansa 10 minutos antes de volver a ponerte a trabajar. Dedica estos minutos de descanso a hacer alguna actividad que no sea demasiado estimulante ni distraída para evitar que te despistes de la tarea que estás haciendo, que es estudiar. Puedes dar un paseo por casa, airearte un poco, beber un vaso de agua. Nunca hagas una actividad que te pueda impedir retomar el estudio (ej: enchufar la TV, encender el ordenador, jugar a video-juegos, etc.).

6)    Debes planificar tu horario teniendo en cuenta el horario escolar, para poder llevar al día las materias que tengas cada jornada.

Con todas estas pautas cada alumno deberá hacerse su propio horario individual, adaptándolo a todas sus cirscunstancias personales.

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