Los niños tienen unas necesidades básicas y universales que requieren ser cubiertas, y los principales responsables de estas son los padres o cuidadores.

La mayoría de ellas son “lógicas” y se dan por hechas. Otras, sin embargo, no son cubiertas adecuádamente de forma involuntaria.

A continuación presento las necesidades que hay que tener en cuenta.

BIOLÓGICAS: Alimentación, temperatura, higiene, sueño, actividad física, protección de riesgos reales, salud.

COGNITIVAS: Estimulación sensorial, exploración física y social, comprensión de la realidad física y social.

EMOCIONALES Y SOCIALES: Seguridad emocional, expresión emocional, red de relaciones sociales, participación y autonomía progresiva, sexuales, protección de riesgos imaginarios, interacción lúdica.

Es muy fácil caer en la tentación de querer evitarle algunas situaciones que creemos inadecuadas, como que no se relacione con determinada gente, o intentar protegerlo y no darle la autonomía que el niño necesita. En estos casos, queriendo lo mejor, estaremos perjudicándole.

Estas necesidades estan implicadas en todos los aspectos del desarrollo personal del niño. La carencia de alguna de ellas puede tener como consecuencia: timidez, ansiedad, dependencia, etc.

Todos los padres quieren lo mejor para sus hijos pero, a veces, sin quererlo, podemos perjudicarlos. Por todo ello, es importante recalcar su importancia.

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